Sudar es una respuesta completamente normal de nuestro organismo. Nos ayuda a regular la temperatura corporal cuando hace calor, practicamos ejercicio o atravesamos determinadas situaciones de estrés o nerviosismo. Sin embargo, cuando la cantidad de sudor supera claramente lo que cabría esperar en esas circunstancias, podemos estar ante un problema de hiperhidrosis.
La hiperhidrosis se caracteriza por una sudoración excesiva que puede aparecer incluso estando en reposo o en ambientes frescos. Puede afectar a zonas concretas del cuerpo, como las manos, las axilas, los pies o el rostro, y en algunos casos puede interferir de manera importante en el día a día.
¿Qué es la hiperhidrosis?
La hiperhidrosis es una producción de sudor superior a la necesaria para regular la temperatura corporal.
El sudor se produce a través de las glándulas sudoríparas, que son activadas por el sistema nervioso. Normalmente comienzan a trabajar con mayor intensidad cuando aumenta nuestra temperatura corporal. También pueden activarse como respuesta a emociones, estrés o nerviosismo.
En las personas con hiperhidrosis, esta respuesta puede producirse de manera exagerada o sin que exista un desencadenante evidente.
No debemos confundir, sudar mucho después de practicar deporte o durante un día especialmente caluroso con presentar hiperhidrosis.
¿Qué tipos de hiperhidrosis existen?
De forma general, podemos distinguir dos grandes tipos de hiperhidrosis: primaria y secundaria. La diferencia fundamental se encuentra en el origen de la sudoración.
Hiperhidrosis primaria
La hiperhidrosis primaria suele aparecer de manera localizada y afectar especialmente a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o el rostro.
En estos casos no existe necesariamente otra enfermedad que explique la sudoración. Se considera que interviene una activación excesiva de las señales nerviosas encargadas de estimular las glándulas sudoríparas. También puede existir cierta predisposición familiar.
Habitualmente aparece de forma simétrica, es decir, afectando a ambos lados del cuerpo.
Hiperhidrosis secundaria
En la hiperhidrosis secundaria, la sudoración excesiva aparece relacionada con otra causa.
Puede deberse a determinadas enfermedades, cambios hormonales o al consumo de ciertos medicamentos. A diferencia de la hiperhidrosis primaria, puede afectar de manera más generalizada a distintas partes del cuerpo y, en ocasiones, aparecer durante la noche.
¿Qué zonas del cuerpo pueden verse afectadas?
Aunque la hiperhidrosis puede afectar prácticamente a cualquier zona, existen determinadas localizaciones especialmente frecuentes.
Hiperhidrosis palmar
La hiperhidrosis palmar provoca una producción de sudor excesiva en las manos.
Puede aparecer incluso estando en reposo y hacer que las palmas permanezcan húmedas durante buena parte del día.
Esto puede resultar especialmente incómodo en actividades tan cotidianas como escribir, manipular determinados objetos, utilizar dispositivos electrónicos o dar la mano.
Sudoración excesiva en las axilas
La hiperhidrosis axilar es otra de las manifestaciones más habituales.
En estos casos, la cantidad de sudor puede ser considerable incluso sin realizar actividad física o encontrarse en un ambiente caluroso.
Más allá de la incomodidad física, puede condicionar la elección de la ropa o determinadas situaciones sociales y profesionales.
Hiperhidrosis en pies y otras zonas
Las plantas de los pies también pueden verse afectadas, dando lugar a humedad constante dentro del calzado.
Otras personas presentan hiperhidrosis en el rostro, el cuero cabelludo o distintas zonas del cuerpo.
Neuromoduladores para la hiperhidrosis
Los neuromoduladores constituyen una de las opciones disponibles para controlar determinados casos de hiperhidrosis localizada.
Su funcionamiento se basa en bloquear temporalmente la señal nerviosa responsable de estimular las glándulas sudoríparas. Al reducir esa señal, disminuye también la producción de sudor en el área tratada.
Este tipo de infiltraciones inhibe temporalmente la liberación de acetilcolina, sustancia implicada en la activación de las glándulas sudoríparas. Sus efectos son temporales y pueden mantenerse durante varios meses.
La duración y la respuesta pueden variar de una persona a otra, por lo que antes de realizar el procedimiento debe estudiarse cada caso individualmente.
Tratamiento de la hiperhidrosis en Clínica Carmen Tirado
En Clínica Doctora Carmen Tirado, contamos con una Unidad de Medicina Estética en la que se encuentran disponibles los neuromoduladores para hiperhidrosis como uno de los tratamientos.
Nuestro enfoque parte de una valoración personalizada para conocer las características de la sudoración, las zonas afectadas y las necesidades concretas de cada persona.
Puedes conocer a los especialistas de nuestro equipo o contactar con nuestro equipo para estudiar tu caso.
Preguntas frecuentes sobre la hiperhidrosis
¿Cómo saber si tengo hiperhidrosis?
Sudar mucho no significa necesariamente presentar hiperhidrosis.
Debe prestarse especial atención cuando la sudoración se produce sin relación clara con el calor o el ejercicio, aparece repetidamente y dificulta determinadas actividades cotidianas.
La hiperhidrosis focal primaria suele afectar especialmente a manos, pies, axilas o rostro y normalmente aparece en ambos lados del cuerpo.
¿La hiperhidrosis puede aparecer de repente?
Sí. Una sudoración intensa que comienza de manera repentina puede estar relacionada con una causa secundaria.
Si el cambio aparece sin una explicación evidente, se produce durante la noche o viene acompañado de otros signos, es aconsejable consultar con un profesional sanitario para valorar su origen.
¿Cuánto dura el efecto de los neuromoduladores para la hiperhidrosis?
El efecto es temporal.
La duración aproximada es de varios meses, aunque puede variar dependiendo de la persona, la zona tratada y la respuesta individual. Por norma general, se sitúa habitualmente esta duración entre los 4 y 6 meses.
